jueves, 7 de octubre de 2010

Reflexión: El temple de la derrota

Hoy no me siento tan superman. Quizás se debe a lo poco que dormí, quizás a lo poco que he comido. No, definitivamente se debe a mi entrada anterior y a la que estaba escribiendo antes de ésta. No me he sentido muy capaz para escribir sobre estos dos últimos temas. Quería escribir sobre economía, pero creo que el tema era demasiado complejo para alguien que no tiene conocimientos extensos sobre economía, en especial alguien como yo que tiene poco tiempo interesándose activamente en todo lo que ocurre alrededor del mundo. Un par de amigos ya me hicieron algunas observaciones del post anterior y ya lo corregí un poco, pero aún así el post deja mucho de que desear. El único saldo positivo que encuentro es que mi gran aversión a China y al comunismo no influyó en el desarrollo del post.

Volviendo al tema. Cuando estoy apagado me hace sentir mejor el reflexionar sobre líderes y hoy escribiré sobre una de las características en común que han mostrado las grandes figuras de la historia y que necesito desarrollar, "El temple de la derrota: La firmeza", un capítulo del libro de David Rendón Velarde, "La mística del líder". Éste libro recapitula la vida de personajes como Napoleón, Churchill, De Gaulle, Gandhi, etc; por lo cual me parece una gran fuente para aprender y encontrar mi propio camino.

Para bien o para mal, soy muy exigente conmigo mismo, lo cual hace que me tope con la derrota constantemente. Me desanimo un rato, salgo a fumar, a beber café, a charlar con personas o escucho música, pero no siempre vuelvo en mí rápidamente. Hay una persona a la cual admiro y de la cual quiero aprender: Winston Churchill. "Churchill poseía la maravillosa capacidad de caer sin dañarse. Caía, pero volvía a levantarse, sonriendo, algo despeinado tal vez, pero sonriente. Cada coyuntura crítica era una situación que ponía a prueba máxima la extraña destreza de la que hacía gala para salir triunfador" menciona Rendón.

Hace algunos años (no tantos) solía caer constantemente. Sentía que fallaba en todo: en mi círculo social era un fantasma, en clases no rendía como debería rendir, en el amor ni hablar y en mi familia nunca fui comprendido. Cada falla, cada error, cada día sentía que caía y todos los días tenía que levantarme, pero seguía débil. Era como morir día, tras día, tras día. De ahí el nombre que me auto impuse: Resurrection Guy.

Ya no uso ese nombre ni me siento así, gracias a muchas cosas, algunas personas y a mi mismo que he cambiado. Sin embargo, la derrota es algo de lo que nadie se escapa, lo único que se puede hacer es cambiar su actitud ante ella. "No hay fracasos ni éxitos, sólo resultados" es una frase que tomo en cuenta desde hace poco y que me ha servido para tener más presente que todo deja una enseñanza.

Frases del libro de Rendón como "El verdadero hombre que anhela que sus convicciones tomen vida, resurge de entre las asperezas de la derrota y se vuelve en posición de batalla" ó "No encontrar consuelo es lo más natural: en los asuntos de interés general nunca se encuentra" me gustaría tenerlas pegadas en el espejo de mi baño para nunca olvidarlas. A veces la derrota no me deprime, ¡me enfurece! y me siento como Bolívar en la frase "Bolívar derrotado es más temible que vencedor".

El haber escrito este post y el haber vuelto a revisar éste libro me ha hecho sentirme mejor. Trataré de tener en mente que la derrota es sólo un fantasma que nubla la vista y que se tiene que ignorar y seguir adelante. Lectores, los invito a que hagan lo mismo.

Como ya mencioné en la primera entrada, estoy obstinado a ser Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y quiero que sepan que aunque a veces me deprima, me enoje o me aleje de todos... ¡No me voy a rendir en mi camino por un México mejor!

Esa es mi promesa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy interesante!!! aunque ignoro mucho de finanzas y economía..
Sin embargo, No comparto tu aversión con China porque creo es un país milenario que ha aportado mucho a la civilización y que tiene un pueblo que muestra resiliencia (cualidad que admiro!)
Por otro lado, he leido algunos escritores modernos de orígen chino como Amy Tan y Li-young Lee y me han encantado sus historias!!