domingo, 10 de octubre de 2010

Discurso presidencial

"Durante los últimos 40 años han escuchado ustedes en este día a mis predecesores pronunciar discursos que no han sido más que variaciones sobre el mismo tema: cómo prospera nuestro país, cuántos miles de toneladas más de acero hemos producido, que tan felices somos todos, cuánto confiamos en nuestro gobierno y las magníficas perspectivas que nos ofrece el futuro. No creo que me hayan propuesto en este cargo para que yo, de entre todas las personas, también les mienta a ustedes. Nuestro país no está prosperando. El gran potencial creativo y espiritual de nuestra nación no está siendo utilizado en toda su capacidad. Sectores enteros de la industria producen cosas en las cuales nadie está interesado, mientras que escasean los artículos que necesitamos...

Pero esto no es lo principal. Lo peor es que vivimos en un medio moral podrido. Estamos moralmente enfermos, porque hemos aprendido a no creer en nada, a no fiarnos el uno con el otro, a ocuparse cada uno de sí mismo. Nociones tales como el amor, la amistad, la compasión, la humildad o el perdón han perdido sus dimensiones y su profundidad y significado, para muchos de nosotros, una especie de peculiaridad psicológica. Los interpretamos como mensajes errantes de otros tiempos pasados, un poco rídículo en la era de los ordenadores y los cohetes espaciales...

Me refiero a todos nosotros, porque todos nos hemos acostumbrado al sistema totalitario y lo hemos aceptado como algo que no podía cambiar. Hemos contribuido a mantenerlo. En otras palabras: todos somos responsables, aunque cada cual en una medida diferente; de la marcha del engranaje totalitario, ninguno de nosotros es solamente víctima, sino que todos somos coautores"

¿De dónde pensaron que salió este discurso presidencial? ¿Quién creen que lo dijo?

Leí esto y se me hizo que no es tan distinto a lo que yo diría el día que asumiera el cargo de presidente de México. Aunque claro, habría que hacer algunas modificaciones, como por ejemplo, sustituir acero por automóviles, el régimen totalitario por la corrupción y violencia. Pero en esencia, es un mensaje a un país harto, sumergido en problemas sociales y donde el país desde su columna vertebral está chueco y comienza a perder la poca esperanza que tiene de progreso. Y sí, al igual que en este caso, también hemos sido todos nosotros lo que hemos sido "coautores" de nuestra realidad. Al menos eso es lo que yo opino...

Por cierto, el discurso es de Vaclav Havel, ex-presidente de Checoslovaquia y Republica Checa. El también tiene que decir algo sobre el cambio...

"El hombre nunca es simplemente un producto del mundo que lo rodea, siempre es capaz de luchar por algo más elevado, no importa cuán sistemáticamente esta capacidad esté mellada por el mundo a su alrededor...."

Honestamente yo no sabía nada de Vaclav Havel hasta el momento en que leí esto. Y me parece un gran discurso proveniente de "un alto promotor de la justicia en su país natal" como menciona Rendón, nuevamente, en el libro "La mística del líder".

Este discurso también me hizo sentirme un poco menos loco.

Disfrútenlo.

Fuente de la que se sacó el texto:
Rendón Velarde, David. (2006). La mística del líder. México, DF: Panorama. p. 99.

-Alejandro

No hay comentarios.: